Abrí los ojos cuando escuche nuevamente ese jadeo incesante en el corral del ganado, a través de la ventana vi una enorme silueta moviéndose, adiviné su sombra entre la espesa hierba del patio trasero, mis brazos se tensaron hasta la altura de los codos. Me incorpore lentamente y como pude camine por el pasillo, encontré al abuelo en la sala, descalzo, se adelantó y sostuvo fuerte mi mano para evitar que cogiera la escopeta, nos miramos aterrorizados en silencio, movió la cabeza para indicarme que no era prudente, consciente de que algo nos estaba observando; las cortinas exteriores se movían con las exhalaciones impetuosas, lo escuchamos rodear la casa, acechando, el piso de madera crujía y parecía que una fuerza sobrehumana quisiera arrancarlo de sus cimientos.
Una luz cegadora entró a través de los enormes cristales abarcando todo el habitáculo, la tierra empezó a temblar violentamente y las cosas levitaban, nosotros entre ellas. Sostuve a mi abuelo de la mano hasta que una energía misteriosa me hizo soltarlo.
Es lo último que recuerdo, despertamos en el pueblo vecino tres días después, cuando regresamos a casa encontramos todo en orden… pero no puedo dormir, el escándalo de los cencerros a las tres de la mañana sigue sonando en mi cabeza.
Comentarios
COMENTAR
¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales