HOMBRE DE BIEN
Por Benjamin.J.Green
Enviado el 13/11/2013, clasificado en Varios / otros
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El amanecer me sorprenderá intentando encontrar un
camino entre la multitud.
Los dedos rosados de la aurora,se deslizan entre los
últimos jirones de la noche,que claudica con cierta
resistencia pasiva,hasta desaparecer como por encanto.
Busco desesperadamente,por donde huir de mis
semejantes,cualquier hueco me valdrá,por ahora.
Pero estoy solo,en medio de la ventisca que me zarandea
de un lado para otro.
No veo nada mas allá de mi mano y aun esta de vez en
cuando,también desaparece.
Debería abrir los ojos,pero no quiero tener que
arrancármelos,ya no puedo con lo que ocurre a mi alrededor.
Tanta iniquidad y codicia,imperios levantados sobre cementerios
de vidas y ilusiones,tan profundos y escondidos,que nadie
parece saber que existan de verdad.
Guerras basadas en creencias que predican la paz y el amor entre
los hombres de buena voluntad.
Millones de refugiados,hacinados en campos,donde son pastos
de los iluminados del lugar,del hambre,de la sed,del sol,de las
moscas y de la indiferencia de los habitantes de este primer
mundo,dejando que nuestra vergüenza se ahogue a solas en
un lugar bien apartado de nuestra conciencia.
Estoy perdido y la multitud me lleva,con su baile frenético a través
de mis edades,como un muñeco desarticulado,sin voluntad propia.
Intento desesperadamente remontar la corriente y cada vez es mas
difícil avanzar.
La masa enloquecida no tiene voluntad,solo creen lo que ven,no conocen
mas,que la idea mezquina y retorcida de la avaricia congénita.
Siento como me clavan sus uñas en el corazón,ese que lucha por escapar
de la maldita sensación de ser cómplice,de los desmanes de este mundo.
A veces tengo ganas de arrancarme la piel,para poder lavarla y frotarla hasta
que reluzca al sol,pero estoy condenado a ver sufrir a otros hombres,mujeres y
niños,sentado en un sillón de mi casa,como si fuera un reality show y mi
obligación fuera indignarme, mientras estoy cenando, como un cerdo.
Cada vez me parece mas absurda la idea de la felicidad, cimentada sobre las
tumbas, que con muestra desidia y indiferencia, se van
llenando de hombres, mujeres y niños anónimos, invisibles, etéreos,
demasiado lejanos, para poder tocarnos con sus esqueléticas y hambrientas manos.
Siento en mi garganta el sabor agrio del vomito reprimido y podrido,
que lucha por escapar y contaminarlo todo.
Ojos anegados de lagrimas de sangre y de dolor, ojos que nunca han
sonreído, que nunca fueron felices, que nunca verán un mañana.
Esos mismos ojos que cerramos a las imágenes y a lo que nos cuentan, por miedo o
por remordimiento, escondidos detrás de una coraza, detrás de la cual
nos creemos a salvo.
Mi corazón sangra y grita su rabia al cielo mudo y sordo, mi alma se revuelca
por los afilados cristales de la verdad, esa que nadie quiere conocer y mucho
menos abrazar, que triste futuro basado en el innoble interés y la avaricia, nos
puede esperar.
Yo os diré cual es el futuro.
La vergüenza del miedo..........de los hombres de bien.
Benjamín. J.Green.
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Alguien dijo una vez;
El mal vencerá, siempre que los hombres de bien......no hagan nada.
Y yo contesto;
¿De que sirve ser un hombre de bien.......si se tiene miedo?.
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