Cargo con una angustia eterna, se desata salvajemente como las olas del océano Atlántico. Explota como una supernova y se extiende alineandose con el espacio tiempo del universo, ¿Encontrará su fin o se desplazará por la eternidad?
Para cuando halle su destino, ¿Yo seguiré con vida o ya me habré consumido varios metros bajo tierra?
La incertidumbre que me pesa en los hombros es demesconsurada como una galaxia, me congelo del terror que me genera y solo miro cómo mi vida pasa delante de mis ojos, desperdiciando el tiempo, envejeciendo.
Veo cómo mis seres queridos dejan de ser queridos y cómo voy quedándome sola, luchando contra mis monstruos cada día con menos ganas.
El letargo del día es ante mis ojos victorioso y cada minuto de demuestra que no vale la pena seguir luchando.
Vacío tras vacío, materia oscura, tiempo que se deforma en las distintas dimensiones y una corriente que me arrastra al fondo de un agujero negro, mis pies no sienten suelo firme, sino una vertiginosa inquietud y los helados dedos de la muerte.
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