Está amaneciendo, estoy en la colina. Y miro, miro lo que he estado construyendo.
Hay mucho muy bueno, preciosos edificios, muy buenas intenciones. Y me encanta, me lleno de cariño y de orgullo.
Ha sido un intento muy bueno, lo he hecho con la mejor de mis intenciones.
Y ahora quiero otra cosa.
Quiero hacer un ejercicio de ver que si ha funcionado y que quiero mejorar y hacerlo.
He encontrado otro valle, con todavía mejores asentamientos.
Voy a seguir cuidando de la ciudad antigua, mientras transiciono a la nueva.
Estoy contenta, estoy relajada, lo he hecho muy bien hasta ahora y además. Tengo la mejor ayuda.
Paro y sonrío.
La ciudad vieja tenía algo de renovables, pero sobre todo mucha energía hídrica, con muchas humedades.
La ciudad nueva se va a basar en esa misma energía hídrica, y va a estar todo fluyendo por cañerías, lo que va a evitar las humedades y las pérdidas de energía.
La ciudad nueva va a aprovechar toda la energía del aire, del sol, la del centro de la tierra.. y la de los corazones de sus ciudadanos. Y van a usar esa energía para hacer que la ciudad funcione, que de servicios para que los ciudadanos vivan con dignidad, seguridad y alegría.
La ciudad es tan eficiente que genera exceso de energía y hace que ésta rebose hasta otras ciudades.
En la conexión con esas otras ciudades cada una de ellas va a aprender de las compañeras. Y van a mejorar.
Paro y sonrío, estoy satisfecha. Ahora toca remangarse y empezar.
Gracias universo por darme esta oportunidad. Ayúdame, por favor, a estar a la altura.
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